Las historias completas del podcast de las mil noches y una noche.

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14.5 Cuento del ratón y la comadreja

Hace parte de

14.0 Historia Encantadora de los animales y las aves (de la noche 146 a la 151)
       14.1 Cuento de la oca, el pavo real y la pava real (de la noche 146 a la 147)
       14.2 El pastor y la joven (noche 147)
       14.3 Cuento de la tortuga y el martín pescador (noche 148)
       14.4 Cuento del lobo y el zorro (de la noche 149 a la 150)
       14.5 Cuento del ratón y la comadreja (noche 150)
       14.6 Cuento del cuervo y el gato de Algalia (noche 150)
       14.7 Cuento del cuervo y el zorro (de la noche 150 a la 151)






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Cuento del ratón y la comadreja 

Había una mujer cuyo oficio no era otro que descortezar sésamo. Y un día le llevaron una medida de sésamo de primera calidad, diciéndole: "¡El médico ha mandado a un enfermo que se alimente exclusivamente con sésamo! Y te lo traemos para que lo limpies y mondes con cuidado".
La mujer lo cogió, puso en seguida manos a la obra, y al acabar el día lo había limpiado y mondado completamente. ¡Y daba gusto ver aquel sésamo tan blanco! Así es que una comadreja que andaba por allí se vió tentadísima, y llegada la noche, se dedicó a transportarlo desde la bandeja en que estaba a su madriguera. Y tan bien lo hizo, que por la mañana no quedaba en la bandeja más que una cantidad muy pequeña de sésamo.
Y oculta la comadreja, pudo juzgar el asombro y la ira de la mondadora al ver aquella bandeja casi limpia del contenido. Y la oyó exclamar: "¡Ah, si pudiera dar con el ladrón! ¡No pueden ser más que esos malditos ratones que infectan la casa desde que se murió el gato! ¡Como pillase a uno, le haría pagar las culpas de todos los otros!"
Cuando la comadreja oyó estas palabras, se dijo: "Es necesario, para resguardarme de la venganza de esta mujer, tener que confirmar sus sospechas, en cuanto atañe a los ratones. ¡Si no, puede que la tomara conmigo y me rompiera los huesos!"
Y enseguida fué a buscar al ratón, y le dijo: "¡Oh hermano! ¡Todo vecino se debe a su vecino! ¡No hay nada tan antipático como un vecino egoísta que no guarda atención alguna a los que viven a su lado y no les envía nada de los platos exquisitos que las hembras de la casa han guisado, ni de los dulces y pasteles preparados en las grandes festividades!"
Y el ratón contestó: "¡Cuán verdad es todo eso, buena amiga! ¡Por eso, aunque haga pocos días que estés aquí, me congratulo tanto de las buenas intenciones que manifiestas! ¡Plegue a Alah que todos los vecinos sean tan buenos y tan simpáticos como tú! Pero ¿qué tienes que anunciarme?" La comadreja dijo: "La buena mujer que vive en esta casa ha recibido una medida de sésamo fresco muy apetitoso. Se lo han comido hasta hartarse entre ella y sus hijos, y sólo han dejado un puñado. Por eso vengo a avisártelo; prefiero mil veces que lo aproveches tú, a que se los coman los glotones de sus parientes".
Oídas estas palabras, el ratón se alegró tanto, que empezó a dar brincos y a mover la cola. Y sin tomarse tiempo para reflexionar, ni advertir el aspecto hipócrita de la comadreja, ni fijarse en la mujer que acechaba, ni preguntarse siquiera qué móvil podía impulsar a la comadreja a semejante acto de generosidad, corrió locamente y se precipitó en medio de la bandeja, en donde brillaba el sésamo esplendente y mondado.
Y se llenó glotonamente la boca. ¡Pero en aquel instante salió la mujer de detrás de la puerta, y de un palo hendió la cabeza del ratón!
¡Y así el pobre ratón, por su imprudente confianza, pagó con la vida las culpas ajenas!

1 comentarios:

braian castellon dijo...

muy buen cuento

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